Salvador Ferrando

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Resistencia a la insulina, Diabetes e Inflamación Crónica

resistencia a la insulina
8 min Tiempo de lectura

Cada día diagnosticamos en nuestra unidad de nutrición más casos de resistencia a la insulina, que muchas veces acaba convirtiéndose en una Diabetes de tipo II o que favorece el desarrollo de otras patologías relacionadas como el síndrome del ovario poliquístico, acné, calvicie u otros problemas inmunológicos.

En este artículo quiero aportar a mis pacientes una visión más amplia de la resistencia a la insulina, para que todos aquellos que lo deseen, puedan conocer un poco más la importancia de que tratemos este síntoma de forma temprana. O incluso si se reconocen en este artículo y nadie les ha diagnosticado, puedan plantearse solicitar un análisis de estas hormonas para evaluar su estado.

 

Qué es la insulina y porque nos hacemos resistentes a ella

La insulina es una hormona que es secretada por el páncreas. Sus niveles son más elevados cuando comemos carbohidratos y la glucosa sanguínea aumenta.

Su función principal es la de ayudar a introducir la glucosa y otros componentes como los aminoácidos provenientes de la dieta, en el interior de los músculos y otros órganos como el cerebro, el hígado o los huesos para que estos puedan utilizarlos como fuente de energía.

Esto por tanto cumple dos objetivos esenciales, el primero, evitar que la glucosa proveniente de la alimentación quede elevada en sangre y el segundo, nutrir a nuestras células.

Sin embargo, en ocasiones las células de los diferentes órganos empiezan a no responder adecuadamente a esta insulina. Esto genera por tanto dos problemas

  • El primero es que dichas células no están obteniendo suficiente energía (Por lo que empezarán a funcionar mal).

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